El cliente interno se define como un miembro de la organización que recibe el resultado de un proceso anterior, llevado a cabo dentro de la misma organización. En el caso particular del área de compras, el número de clientes internos es bastante elevado y requiere mucha atención.

Las relaciones entre áreas de una empresa requieren de mantenimiento y comunicación constantes; más si se habla del área de compras, donde suelen ocurrir enfrentamientos y roces con otros departamentos.

Estrechar los lazos de colaboración con los clientes internos no sólo mejora el ambiente laboral, también facilita el trabajo de las áreas involucradas en el proceso interno. Para el departamento de compras es conveniente tener contentos a sus clientes internos, puesto que facilita la labor y objetivo principal del departamento: la reducción de costos y correcto aprovisionamiento; para el cliente interno se asegurarán las necesidades para poder concentrarse en su trabajo y llevarlo a cabo sin preocupaciones externas. Ambas situaciones beneficiarán a la empresa, aumentando productividad y rentabilidad. Por esta razón, a continuación, se proponen tres claves que promueven este beneficioso resultado:

 

  1. Trabajar en conjunto y ser el enlace entre proveedor y cliente interno

Los proveedores son la otra cara de las relaciones que lleva el área de compras. En el pasado, se solía ver a los proveedores y a los clientes internos como antagonistas a los cuales había que convencer para llevar a cabo la compra. Si bien la labor de negociación sigue siendo necesaria en esta área, en la actualidad es más rentable promover la visión de equipo y establecer objetivos en común que llevarán a una relación beneficiosa para todos.

 

  1. Curiosidad industrial para reducir costos

Dentro de esta clave hay una cualidad especial que no suele mencionarse mucho en el área de compras. Por lo general, se acostumbra el uso del poder de negociación, buena organización, atención al detalle y otras características deseables para el responsable del área de compras.

Sin embargo, la curiosidad es una característica altamente deseable, sobre todo si se busca reducir costes en empresas que realizan esta práctica desde hace años.

Al hablar de curiosidad industrial se refiere a la costumbre de ser inquisitivo y creativo al buscar las oportunidades de ahorro; pensar constantemente en el qué y cómo de los procesos y no únicamente en las obligaciones del día a día.

Como un ejemplo, en este artículo se relata una situación en particular donde la curiosidad del comprador llevó a un ahorro muy importante al cuestionar las especificaciones.

 

  1. Transparencia y exactitud

La tercera clave se refiere al tema de transparencia de procesos y exactitud de registros. El cliente interno debe confiar en el comprador para que la relación entre áreas florezca, pero esto es imposible si los procesos son ininteligibles para el cliente interno, ya sea por dificultad de acceso a los datos o por hermetismo del mismo comprador.

Dentro de las responsabilidades del cliente interno es muy posible que se encuentren actividades que se realizarían mucho más rápida y fácilmente con la participación del comprador o la transparencia del proceso; desde reportes hasta control de presupuestos y resolución de problemas con proveedores.

Tener la información disponible y accesible genera la confianza necesaria y facilita el trabajo de los involucrados.

 

Conclusión

En general, la forma más fácil de mantener al cliente interno feliz es involucrarlo en el proceso de compra, pues es el principal interesado en obtener lo que necesita al menor costo. Formar equipo con un proveedor dispuesto a trabajar de la mano con sus clientes y mantener la información accesible y organizada con exactitud son las mejores formas de nutrir la relación entre el área de compras y sus clientes internos.

 

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