La integración de proveedores (Supplier Integration) es una práctica común hoy en día. Los procesos y tiempos de producción han orillado a las empresas a involucrar a sus proveedores cada vez más en los las etapas de desarrollo, diseño y manufactura, con la intención de optimizar tiempos, costos y calidad de producto para satisfacer la demanda de una mejor manera.

A medida que proveedores y manufactureras colaboran cada vez más de cerca, la comunicación y participación comienza a abarcar más áreas de la compañía. Compras, Ingeniería, Control de calidad, entre otros, se ven involucrados para lograr una mejor productividad y reducir el riesgo de recalls o fallas en cumplimiento de normatividad.

Tomando esto en cuenta, aquí encontrarás 4 elementos clave para lograr integraciones de proveedor exitosas.

 

  1. Selección cuidadosa

Elegir al proveedor correcto es quizás el paso más importante durante una integración, sobra decir que de ello depende en buena medida el resultado final de la producción, por lo que se deben aplicar filtros rigurosos de calificación para contar con candidatos que garanticen la calidad resultado de la integración. Algunos elementos a considerar para elegir son:

  • Capacidad de respuesta: ¿Cuánto tiempo le toma al candidato comunicarse después de un reporte o una queja? ¿Cuáles son sus tiempos y su capacidad de entrega dada X demanda? ¿Cuál es su capacidad financiera real para afrontar una emergencia y responder con rapidez y calidad?
  • Especialización: ¿El proveedor tiene una amplia gama de productos o es altamente especializado? Dependiendo las necesidades de la compañía será la respuesta indicada para este rubro
  • Historial de cumplimiento: ¿Cuántos recalls ha sufrido el proveedor? ¿Tiene amonestaciones en su historial? Si es necesario, puedes realizar tu propia auditoría para conseguir datos más concretos y a profundidad

En este paso ayuda saber qué porcentaje de la producción total representa la manufactura del proveedor, como un factor adicional para cálculo de riesgos y exigencia.

 

  1. Apoyo interno de la empresa

Una selección adecuada de proveedor ayudará en el segundo paso crítico para llevar a cabo la integración: la aprobación y respaldo de clientes internos. Dependiendo del tipo de empresa y las relaciones que existan dentro de ella, es común que una integración reciba una respuesta indiferente o incluso de antagonismo por parte de colaboradores proteccionistas de su trabajo.

Una manera de anticiparse y resolver este tipo de conflictos es planear la integración de manera cuidadosa y paulatina. Las estrategias de colaboración entre el personal del proveedor y el propio deben prever una responsabilidad compartida y contar con el liderazgo apropiado para reducir posibilidades de roces o un clima desfavorable entre los equipos de trabajo. De igual manera, los sistemas de recompensa y sanción también aplicarán para ambos personales.

Una sugerencia para este punto es formar un equipo mixto y separarlo de las operaciones diarias para incrementar las posibilidades de éxito y disminuir el impacto en el resto de las operaciones de la compañía.

 

  1. Involucramiento

El proveedor que resulte seleccionado debe contar con un sistema de soporte al cliente de primera calidad. Más allá de responder llamadas a tiempo y resolver los problemas rápidamente, es un llamado a acompañar a las compañías durante todo el proceso de producción.

Lejos de completar pedidos a tiempo, se trata de una capacidad de adaptación, sugerencia y mejora sobre los obstáculos que surjan en cualquier etapa del camino, ya sea diseño, implementación, corrección de especificaciones o creatividad en situaciones de crisis.

Contar con un proveedor dispuesto a sumergirse en los procesos de sus clientes es un aliado valioso que puede aportar más allá de soluciones y un flujo de trabajo eficiente, bien puede ser la puerta a más negocios y a un crecimiento en conjunto.

 

  1. Compatibilidad estratégica

Las relaciones personales son un gran modelo para seguir en las relaciones de negocios a cualquier escala. Si ambas partes no ven hacia un mismo punto, o no caminan en una misma dirección, el resultado no puede ser bueno. Una integración entre proveedor y cliente sigue la misma lógica y es fundamental que las estrategias de ambos sean compatibles.

Aún si algunos puntos no concuerdan al cien por ciento, la base de toda integración debe ser una visión común de los objetivos a lograr. Los métodos de uno deben complementar al otro y viceversa, de manera que la relación no sólo reporte beneficios económicos a ambos, sino que también logre que se desarrollen mutuamente como compañías.

 

Conclusión

Integrar proveedores es una tarea larga y llena de detalles por cuidar, pero una vez lograda reporta enormes beneficios a todos los involucrados. No hay que perder de vista que una gran relación laboral se construye a través de compromisos y acuerdos fijados en metas y resultados palpables.

Para más información sobre el tema recomendamos una lectura publicada por The National Academies Press que contiene un estudio más a detalle de métricas y otros aspectos a considerar durante el proceso de integración.

 

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