Tener una buena relación con tus proveedores es una de las tareas más sutiles, pero también de las más cruciales de un Gerente de Compras.

No sólo por los ahorros o buenas negociaciones que puedas generar para tu empresa, sino porque es una puerta a un sinfín de beneficios y posibles ventajas. Ahí se esconde la posibilidad de formar una alianza estratégica que perdure por años, así como de generar amistades entrañables y reales.

A continuación, te damos algunos tips que consideramos importantes para sacar el máximo provecho de estas relaciones:

 

1. Toda relación lleva tiempo

En el mundo de hoy, lo más normal es tener prisa y que toda tarea sea urgente. Sin embargo, formar una buena relación estratégica lleva tiempo y atención. Si entras a una primera negociación pensando que tú y tu proveedor saldrán mejores amigos de ella, que tendrás todos los descuentos y los mejores precios en el mercado, es probable que te lleves una decepción.

Tómate tu tiempo para conocer a tu proveedor, comparte con él información valiosa para su negocio y para el tuyo. Evita halagar por halagar o evadir confrontaciones, la deshonestidad puede costarte caro. Mantén claros tus objetivos y dáselos a conocer a tu proveedor.

Sin embargo, recuerda que una gran amistad no sustituye al buen trabajo y ambos buscan los mejores resultados en una transacción o sociedad. No pierdas el enfoque en tus metas.

 

2. No todo es negocios

Dicho lo anterior, es importante que enfoques parte de tus esfuerzos en construir una relación genuina y profunda con tu proveedor. No tengas miedo de preguntar por su familia o cómo le va en el trabajo.

Pensar en tus proveedores como personas que te deben algo sólo porque llegas con dinero para sus negocios, no te llevará muy lejos. Por el contrario puede incluso privarte de una experiencia más benéfica y humana, tanto a ti como a tu empresa.

Estoy seguro de que más de una vez te ha hecho falta un break de la rutina y las presiones de tu día, ¿por qué no compartir tu sentir con una de tus contrapartes de negocios? Tal vez ellos también tengan algo que compartir o algún consejo que ofrecerte.

 

3. Sé más que un mail o una llamada 

El siglo XXI ha “desperzonalizado” mucho la comunicación entre personas. En tu día a día es más fácil que contestes todos tus pendientes sin siquiera escuchar la voz de otra persona.

Mensajes de texto, correos electrónicos y servicios de chat como Whatsapp han cambiado el modelo comunicativo a un mundo textual, visual y a distancia, más que auditivo y presencial; esto no siempre es para lo mejor.

Tu proveedor agradecerá que, de vez en cuando, optes por contactarlo por teléfono o a través de una video llamada por Skype y puedan platicar más que escribir. Recuerda que los mensajes de texto carecen del carácter que la inflexión de la voz puede transmitir, así como de la calidez humana de escuchar a otra persona hablar, particularmente cuando hay buenas noticias de por medio.

 

4. Compartir es ganar

Tus proveedores tienen que pasar a formar parte de una especie de círculo íntimo de confianza –si no lo haces tú, seguramente tus competidores lo intenten-. Si tus negocios con ellos van más allá de un simple pedido de algo que ya existe y requieren un cierto nivel de personalización, es importantísimo que los invites a colaborar.

Trata que asistan a alguna de las juntas con tu equipo para que conozcan de primera mano a quién van a ayudar con su producto, incluso que puedan aportar algo a la mesa que mejore las expectativas que tu empresa tenía cuando los contactaron por primera vez (tus proveedores son expertos en su ramo y tienen más que ofrecer que un descuento).

Para ellos representará un mayor involucramiento y posicionamiento de sus servicios, para ti la satisfacción de tu equipo por una buena adquisición y una relación altamente productiva e inmersiva. Recuerda, las personas están más dispuestas a ayudar a sus amigos más cercanos.

 

5. Al final somos personas

Como conclusión, recuerda que los negocios se hacen entre personas. Si bien cada uno representa los intereses y las agendas de sus propias empresas, eso no quiere decir que no puedan compartir una relación cálida y cercana, además de cortés y profesional.

Aún si su relación laboral llega a su fin, por los motivos que sean, no hay razón para dejar de contestar llamadas, mails o rechazar invitaciones ocasionales por un café o a comer. Somos seres que requieren de otros para sobrevivir y crecer, lo cual nos pone más allá del terreno «profesional». Y una amistad que se crea desde un interés por el bien del otro es una relación que vale la pena conservar.

 

¿Te parece una buena idea buscar relaciones de éste tipo?
¿Conoces alguna otra forma de hacerlo?
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